Es curioso que cuanto mayor soy, (65, del ala).....me voy acordando no de eso que hice ayer, que ahora, hoy por hoy, es algo difuso, enrevesado e incomprensible.... si no, mas bien, de aquellas aventuras de juventud, que ya tenia olvidadas en el “magin” de mi “Disco Duro”.
Recuerdo ahora, cuando tenia 15 años... inocente yo....
Vivíamos entonces, en Madrid, cerca de la glorieta de Carlos V... Al lado, justo, de la estación de Atocha.
Los trenes iban y venían constantemente, porque aquello era un centro neurálgico, en el conjunto de la red de transporte... Y entonces, aquello del AVE (Tren de alta velocidad) era inaudito, algo imposible de imaginar...
Teníamos entonces, una pensión... Y mi hermano y yo, siempre pensando en contar chistes, chascarrillos y gastar bromas...
La pensión, naturalmente, tenia un comedor en el que comían los Hospedados (Pensión completa), y para realizar todas estas labores, estaba contratada una criada (o sirvienta) a la que llamábamos Paz, Pacita mas familiarmente...
Mi madre se encargaba de la cocina y las comidas, mi padre se encargaba de ir todos los días a la compra (compra diaria y de temporada –claro está) y esto lo hacia en la plaza de Antón Martín...(No se si existirá todavía)...
En fin, como digo, recuerdo aun el día en que mi madre había hecho “mayonesa”.... La mayonesa que hacia mi madre, me gustaba especialmente... la levantaba de la yema del huevo, a mano, moviéndola con fuerza pero suavemente, y añadiendo el aceite de oliva, lentamente...
Había preparado un buen “bol” de mayonesa... ¡ Grande ! ¡ ESPLENDIDO !
- ¡ MAMA ¡ Dame mayonesa – le dije a mi madre.
Naturalmente, ella siguió con sus quehaceres, y no me hizo caso... estaba bastante liada con la preparación de las comidas....
- ¡ MAMA ¡ Dame mayonesa – Insistí de nuevo.....
En general, mi madre, era muy amable y siempre nos hacia caso, pero en esta ocasión, con la movida de las comidas de los clientes, la cocina ( de hierro fundido, y de carbón mineral... etc.,etc.), además del calor agobiante y la exaltación pululando por aquellos pagos....me contestó:
- Toma – me dio el cazo lleno de mayonesa (Calculo que habría litro y medio) – y además, este pan – dijo también – y hasta que no te lo hayas terminado, no vuelvas.
El pan que me dio, le llamamos por aquí, una “Gallega”: Un redondel, de pan de trigo de unos 15 cms. de diámetro, con abundante miga para mojar. O sea, que era para acompañar el “moje” en la mayonesa....
Finalmente, me lo comí todo, y volví, para entregar los cacharros vacíos...
Ella al verlo, no se lo creía.... pero, no hizo el mas mínimo comentario....
Lo que nunca le dije, ni se lo conté a nadie es que, estuve dos días sin comer, además del colicazo que sufrí, en el que los esfínteres no me sujetaban nada... ni por delante, ni por detrás....
Pero a los dos días, volví a mi ser.... listo para los chistes, los chascarrillos y la bromas....
Tanto es así, que en los siguientes días se me ocurrió ocultarme debajo de una de las mesas, (tenían un mantel, que colgaba alrededor), cerca de la hora de la comida....
Pacita (criada o sirvienta – de la que no tengo que disfrazar el nombre, porque murió hace tiempo), estaba repartiendo los platos y los cubiertos eh las mesas de los clientes que teníamos entonces....
De pronto, en un momento dado, saque mi mano de debajo de la mesa, y le acaricie la pierna y el pie....
Ni os podéis imaginar lo que ocurrió....
La vajilla salto por los aires, junto con la cubertería... los gritos debieron de oírlos hasta en los trenes que pasaban cerca, ni que decir los vecinos....
Mi madre, mi padre, mi hermano y hasta algunos de los clientes, fueron a ver que pasaba....
Y yo que no me podía contener la risa....hasta que alguien me dio un bofetón...
Y TODOS, TRATANTO DE CALMAR, a la pobre Pacita....
Aquello, si que fue una apoteosis...
Ella era una gran persona, y luego, cuando fui madurando, llegamos a ser BUENOS y grandes amigos...
GODA
