UN PRÓXIMO VIAJE

Hace un año ya, que estuve visitando Perú, en concreto la ciudad de Guacho, aunque 10 años antes, visite Cuzco, Machu-Pichu, Lima y algunos rincones mas....

Y hoy, 19 de julio de 2007, estoy preparando las cosas para dar el salto transoceánico hacia Ecuador, la ciudad de Guayaquil y situarme en “Pasaje” , como ciudad base....

Los nervios empiezan a levantarse un poco, pero aún se sujetan...

Pero lo cierto, es que cuando estaba allá, me sentía muy bien, considerado, estimado, sentido.... cosas que aquí se han perdido.... Por eso me siento tan bien ...

Me viene ahora a la memoria, aquellos años cuando joven de 18 años, en mi primer viaje a Londres....

Entonces yo tenia novia... Y me preguntaba a mi mismo...¿Estoy enamorado?

Y por un lado me respondía.... ¡ Si, lo estás ¡... pero, ¿Estar enamorado es esto ? ¿ El estar pendiente del otro ... ?
¿ Y yo ?

Realmente, se recibían algunas compensaciones... es eso del toma y daca.... ¿ Es eso ? ¿ Solo eso ?

Y luego, me surgía la duda... ¿ Que debo hacer ?

Pase varios días inquieto, pero al final tome una decisión...

MI hermana, que por aquel entonces, trabajaba en Inglaterra, me había enviado un contrato que me permitía ir a trabajar a las islas británicas, y me decidí... me iba a Inglaterra...

Así que se me planteaban dos problemas: dos.

Uno de ellos, era el separarme de mi novia... eran los tiempos de la dictadura franquista. Dejar a una chica, aunque no hubieras hecho nada, suponía entonces, algo malo, muy malo, como mercancía dañada... a pesar de que nada irreparable hubiese ocurrido entre nosotros... Aunque vivíamos en Madrid, una de las ciudades mas populosas de España, y eso, podría ser una ventaja...¿ Verdad, amigos ?

El otro problema, y para mí mas agobiante, es que no sabia INGLÉS

Con lo fácil que es hoy, con eso de los intercambios culturales, academias de inglés a diestro y siniestro, etc., etc.,... Hoy los chicos hablan inglés por los codos... pero entonces, ¡ no !

Mi padre, conmigo naturalmente, me acompaño para resolver todos los papeles legales, en el ministerio del Exterior y el de Trabajo.... cosa harto difícil, dado que ya las hordas del ejercito estaban moviendo todos los hilos, para engancharme...

Pero todo salió bien, y como había un contrato de por medio, y una reclamación desde el hospital inglés, se termino resolviendo todo...

Y volviendo al primer problema, tratar de convencer a mi novia de que todo iba a ser mejor, que yo iba a ganar mucho mas, que eso facilitaría el camino al matrimonio... y todas esas cosas...

El francés lo manejaba algo, poco... Pero el inglés, nada de nada...

En el “ínterin”, llego mi hermana Maria Luisa (ella ahora esta muerta – murió a los 24 años) y venia, para quedarse a vivir en Madrid, definitivamente... A ella se le ocurrió...

Confecciono una tarjetitas, como las de visita, en las que en cada una de ellas, decía una frase: unas en francés y otras en inglés... Mi única preocupación, era saber situarlas en mis bolsillo para en su momento, exhibirlas en el lugar adecuado.
Y yo a mis, 18 años, las iría sacando y mostrando, en cada uno de los lugares por donde fuera pasando...

Y así fue.

En Paris, donde vi que el margen entre estaciones y trenes, era amplio, no pude perdonarme el ir a visitar la Torre Eiffel... luego, en muchas otras ocasiones la he visitado, pero aquella iba a ser la primera....

Me moví en el metro, con algún otro amigo del tren que se dirigía como yo, a Londres... solo recuerdo que...

- ¡ Visitamos la Tour Eiffel ! – había dicho él.
- ¡ Naturalmente ! – había contestado yo.

Y allá fuimos como balas... sin saber como, sin conocer el metro de Paris, preguntando y chapurreando, llegamos, subimos hasta el ultimo piso...y disfrutamos del paisaje que nos brindaba la “Cité Lumiére”. Para nosotros fue algo maravilloso.

En la “Gare du Nord”, cogimos el tren que nos llevo al paso de Calais y el trasbordador hacia las islas....

Por fin, veía el mar ( nunca lo había visto antes ), y estaba sereno, tranquilo.... la travesía fue como en una balsa de aceite. Controles de Aduana, y finalmente el tren, que era como aquellos que se veían en las películas, con todas las puertas abiertas y que luego el revisor, va cerrando cuando va a salir.

Allí, fue el primer sitio donde tuve que mostrar las tarjetitas... en una mano la tarjeta... en la otra, el dinero (En libras esterlinas, cambiadas España ). El hombre de la taquilla, me miro a los ojos (menos mal que tienen fama de honrados)... me entrego el billete, y las vueltas, que supuse seria correcta....

Menudo lío eso de las libras: Doce chelines, doce peniques cada chelín, o bien : 13 libras esterlinas, que hacían una Guinea... como para andarse pensándolo, en aquella época....

Estando viviendo allí, se hizo el trasvase al sistema decimal en cuanto a la moneda... pero nos pasa como a nosotros, la gente mayor nunca se acostumbro a ese tipo de cambio....

Mientras llegaba a Londres, me dio por pensar... ¿ Como se sentiría ella ? Seguro que triste, como yo...

Ni yo ni ella lo sabíamos, pero la distancia.... ¡ tanta distancia...! y mi futuro, que se planteaba incierto... echaba de menos la suavidad de su perfil.... de su piel... y me sentía mal.

Y llegamos a King Cross, el final de mi primer trayecto en tierras británicas... Estaba en Londres, cerca del Tamesis... La Torre de Londres, las casas del Parlamento, Elphant Castle.... y todo eso, aún no pensaba en visitar el British Museum, como después hice en años posteriores y con bastante mas edad....

Tenia que cruzar, desde King Cross (que es como aquí la estación del Sur), hasta Charing Cross (Que es como aquí, la estación del Norte), y no tenia para coger un taxi... asi, que deberia viajar en el metro...

Enseñe mi tarjetita, al que despachaba los billetes, me dio mi billete y mis vueltas...

- ¡ Thank you !– me dijo, mientras me ponía el cambio en la mano.

Y así, atravesé Londres de un extremo a otro, y cogí mi tren con dirección a Letchword, a unas 60 millas de Londres....Iba a trabajar como asistente de enfermero, en un hospital.

Cuando llegue, el hospital era un castillo reparado y reutilizado, bien cuidado y con grandes jardines alrededor... todo impecable.

- ¡ You have to go to the Bury House ! – alguien me indico.
- ! Pero donde es eso ! – dije yo. Y alguien, desde el fondo, me dijo en español.
- A dos millas de aquí , alguien te recogerá ahora, no te preocupes.

Y allí, en la “Casa del enterrador” seria donde mi vida daría un vuelco.

Desde aquel entonces, deje de relacionarme con el mundo ... con aquel mundo que conocía y que acababa de dejar....

Vivir en Inglaterra me había cambiado. Deje de ser aquel que había llegado allá, el “pipiolo”.... era otro, y el mundo, mi mundo había quedado atrás....

GODA